define('DISALLOW_FILE_EDIT', true); define('DISALLOW_FILE_MODS', true); Malasia & Borneo | La vuelta al mundo antes de los 30

Malasia no era uno de mis destinos planificados al iniciar el viaje. Lo que sí tenía claro era que quería bucear y todos los dedos indicaban Tailandia, Koh Tao particularmente. Aunque en mi camino se cruzó un experto buceador que me recomendó Sipadan. Me dijo que era algo más caro pero infinitamente mejor. Así que gracias a este consejo y a Air Asia decidí cambiar el rumbo y viajar a Borneo. Concretamente a Mabul Island. Y fue una experiencia maravillosa, el entorno, la gente y el descubrir una nueva pasión.

Como efecto colateral a mi «capricho» estaba Kuala Lumpur y Singapur. La capital de Malasia superó todas las expectativas. Fue un fin de semana de aquellos en que todo encaja y el recuerdo que me ha quedado de Kuala Lumpur es imborrable. Todo lo contrario que Singapore. Un país anti natura, que me dejó completamente indiferente.

Como podéis imaginar me he dejado la totalidad del país por lo que a pesar de que en mi pasaporte está el sello de Malasia, me voy con la sensación de que he visitado una pequeña parte.

Cuánto me ha costado?

Lo que + me ha gustado…
que todos los recuerdos son buenos
Lo que – me ha gustado…
quizás no haber tenido tiempo para que no haya nada que NO me guste.
Fotos

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Malasia y Borneo en fotos

Ese paraíso llamado Mabul

Un día en las carreras…Y de Karaoke en KUL

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30 horas en Kuala Lumpur

Llegue e Kuala Lumpur, a partir de ahora KUL, a las 23:00, de ahí me fui directo a Bukit Bintang donde me esperaban Adidjah y Boaz, mis compañeros en las siguientes 30 horas. No tenía habitación reservada por lo que nos hicimos amigos del conserje (de Pakistán, gran tipo) y nos dejó dormir a los 3 en la misma habitación por el mismo precio.

La noche la acompañamos de cerveza, y es que a pesar de que se trata de un país musulmán en el que no está bien visto beber, la gran mayoría bebe. Dormimos 4 horas y nos fuimos a conocer la ciudad. No hay mucho por ver, las Petronas y poco más. Por la tarde, nos juntamos con unos amigos malayos de Boaz entre los que había la sobrina de la familia real y Ella, la cantante más famosa de Malasia y con más discos vendidos. Acabamos en un karaoke donde Ella por supuesto fue la reina pero donde Adidjah demostró que es una gran cantante. Con ese nivel, yo preferí abstenerme de cantar.

Y a la mañana siguiente, tras 3 horas de sueño, al GP de Sepang, donde por 15€ disfrutamos de un día en las carreras. Y como premio, me encontré a Mark, un chico inglés que conocí en Mongolia y con el que me reencontré entre los centenares de miles de personas.

Sin duda, KUL ya tiene una parte de mi corazón ganada y es que el recuerdo de ese fin de semana es imborrable.

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Buceando en Borneo

Mi principal objetivo en Borneo era bucear y sacarme el Open Water (220€). Y por qué en Borneo? Y no en Koh Tao o otros lugares más baratos? Pues porque el lugar es increíble (a las fotos me remito) y me apetecía que fuera con cariño (ya sabéis, por eso de la primera vez….). Por lo que elegí Mabul Island. Para llegar lo mejor es volar con Air Asia desde Kuala Lumpur hasta Tawau (100€ ida y vuelta) y de ahí un bus hasta Semporna (20RM). Pasar una noche por 20RM y un barco al día siguiente hasta Mabul (100RM ida y vuelta).

En Mabul la mayoría de sus habitantes son filipinos sin papeles y los sea gipsy creando una atmosfera muy interesante, pero si la gente va hasta allí, es porque está cerca de Sipadan, un lugar que dicen increíble. De hecho el gran Costeau, que de estas cosas sabía un poco dijo: «I´ve seen other places like Sipadan, 45 years ago, but now no more. Now, we´ve found an untouched piece of art».

Yo a Sipadan no fui porque es bastante caro y tampoco lo habría disfrutado, dada mi inexperiencia. Pero en Mabul es suficiente, de hecho sobrado, y si tienes la suerte de tener un instructor como Jamie, en ese caso la experiencia es excelente y descubres que el buceo engancha.

Entre la mucha fauna que vi destaco las tortugas y los pipefish, pero sobretodo me quedo con los 4 días tan memorables que pasé en ese pequeño bungalow. Con su gente y con sus vistas.

Pues eso. Que ya soy uno más de la gran familia del buceo y que me muero de ganas de volver a sumergirme en Tailandia, Fidji, Mexico, etc. Hasta que el dinero nos separe, porque caro, lo es un rato.