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«2.600 metros más cerca de las estrellas»

No soy Xavier Gabriel, el de la Bruixa d’or. Sigo en la tierra y el viaje al espacio lo dejo para antes de los ¿80?. Ésta es la frase que te da la bienvenida cuando llegas a Bogotá, capital de Colombia. Además de la frase, te dan folletos con consejos de seguridad y con el calendario del Mundial sub 20 de fútbol que ha convertido el país en una fiesta.

La primera impresión de Bogotá es como casi todas las ciudades del mundo: caos. Pero dentro del caos hay un pequeño oasis en el centro de la ciudad: el barrio de la Candelaria, donde se encuentran la mayoría de hostales y los turistas nos movemos con tranquilidad y seguridad. Lo cierto, es que más allá de los clichés, Bogotá es una ciudad increíble, con una oferta cultural que en pocas ciudades he visto. Y además accesible a todos, motivo por el cual los colombianos son una de las sociedades más cultas que he encontrado en mi viaje. Tienes el Museo Botero, el Museo del Oro, el Museo de Arte del Banco de la Republica, el Museo de Arte Moderno, la Cinemateca, el Planetarium y muchos más que a mí no me han dado tiempo.

Y por si fuera poco, salir de fiesta (o rumbear) por Bogotá es una muy buena decisión. Desde una noche de jam session de jazz en el Chorro de Quevedo, una fiesta privada con techno o salir por la zona T o rosa y terminar en una buhardilla en la Candelaria a las 9 de la mañana con la mejor compañía.

Pero bueno, no todo es perfecto en «la nevera», y es que así conocen a Bogotá por sus frías temperaturas. Y creo que ya os he hablado varias veces de mi odio al frío.

PD: por cierto, una de las visitas obligadas es a Montserrate. Y sí, tienen una Moreneta que a parte de haber sido mi bici es la virgen más cool.

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Definiendo Miami

Si Miami fuera una lengua sería spanglish. Pero también un perfecto español y un perfecto inglés.

Si Miami fuera un cantante sería Pitbull. Pero también Celia Cruz.

Si Miami fuera un estilo arquitectónico sería Art Decó. Pero también Britto.

Si Miami fuera una película sería Scarface. Pero también Ace Ventura.

Si Miami fuera un deporte sería Fútbol Americano. Pero también una partida de dominó entre amigos.

Si Miami fuera una estatua sería Simón Bolivar. Pero también Kennedy.

Si Miami fuera una profesión sería una modelo que se pasea por Miami Beach. Pero también un financiero que trabaja y vive en el Downtown.

Y así podría seguir. Miami es imposible de definir, es una ciudad de contrastes, una pequeña parte de cada país de Latino América está ahí, eso sí, sin olvidar que pertenece a territorio americano y que a pocos kilómetros está Tampa. Y por eso, recomiendo su visita, porque Miami no deja indiferente. Y sí, a mí me encantó y sorprendió gratamente.

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Baja California (México)

Y después de vivir la California americana me fui a la Baja California, ya en Mexico. Y eso es otro mundo. Cruzar la frontera es fácil, la entrada en Mexico lo es, la entrada a USA todo lo contrario. Pero tiene recompensa ya que es un país increíble y su gente formidable.

Mexicali
En esta época del año el calor en Mexicali (la capital) es sofocante pero siempre hay alguien dispuesto a servirte una «echebe» (cerveza). Además, yo tuve la suerte de tener una guía excepcional que me llevó por los «antros» (pubs) de Mexicali e incluso disfrutar de la «alberca» (piscina) para contrarestar el calor. Mexicali no es una destinación muy turística ya que en Julio y Agosto se ponen a 50º, aún así tienen una oferta cultural muy rica, sin ir más lejos, Shakira actúa la semana que viene. Además, Mexicali es famoso por los dentistas ya que muchos «gringos» cruzan la frontera porque es más barato.

La Rumorosa
De salida de Mexicali uno se topa con la Rumorosa, que tiene un paisaje montañosa precioso y que se llama así por el rumor del viento, que suaviza el calor y refresca. Es un pequeño puerto de montaña con una rica fauna.

Rosarito
Es uno de los destinos turísticos favoritos por los mexicanos, gringos y pochos. Tiene playa, eso sí el agua está helada pero hay un ambiente festivo muy contagioso. En los meses de verano hacen festivales de música en la playa. Muy recomendable ir hasta Puerto Nuevo y comer langosta y demás marisco. Si lo acompañas con Mariachis será una comida inolvidable. Por cierto, si no sabes qué pedirles ahí van tres: el Rey, Amor Eterno y Cielito Lindo.

Ruta del vino
La Baja California tiene un clima muy parecido al Mediterráneo por lo que se puede disfrutar de aceitunas y vino. Se está poniendo muy de moda entre los mexicanos descubrir el vino y hay rutas en las que te hacen catas acompañadas de queso. Imprescindible.

Ensenada
Es otra de las destinaciones a las que hay que ir. Visitar el antiguo Casino (ahora Museo), ir al Hussong´s (bar más popular de Baja California), ir a la Bufadora y sobretodo comer Almeja rellena en el Restaurante Primo Nava (cerca del Hotel San Nicolás). De verdad, es de los mejores platos que he comido en mi vida.

Y ahora me voy a Tijuana.

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and the winner is…San Diego

Ya os he confesado mi amor a California, pero San Diego ha sido la guinda del pastel. Ya me habían avisado que se trataba de la ciudad más elegante de todo Estados Unidos, y lo corroboro. Sorprende que pueda ser real, todo limpio y ordenado, con un clima muy parecido al mediterraneo y con un ambiente muy veraniego ya que tanto americanos como mejicanos vienen a pasar las vacaciones.

San Diego está a 20 minutos de Tijuana por lo que es una zona muy concurrida por mexicanos y pochos (americanos con origen mexicano) y eso le da un toque más cosmopolita e interesante a la ciudad.

Qué hacer? Pues desde el Balboa Park, Pacific Beach, cenar y pasear por el Downtown, Coronado o ver al mejor equipo de Baseball, los San Diego Padres, toda una experiencia. Los partidos duran 5 horas y por si fuera poco juegan 4 partidos seguidos contra el mismo equipo. El deporte en sí es aburrido y por televisión no tiene ninguna gracia (mi modesta opinión) pero ya sabéis cómo son los americanos y de todo hacen un espectáculo, enfocando a los seguidores, con música, y un ambiente muy familiar pero muy festivo. Eso sí, no olvides tu pasaporte o ID porque en tal caso no te sirven cerveza y entonces ya sí que es infumable.

En definitiva, San Diego es una parada imprescindible en la costa Oeste de los Estados Unidos, eso sí, cuidado que engancha y es un candidato perfecto para ser una ciudad donde vivir. He dicho!

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El «Grand Canyon» en helicóptero

Y siguiendo con nuestra fortuna llegamos al gran cañón, pero a la parte equivocada. A la turística donde te cargan por todos lados. Sin tiempo para ir al otro lado, la parte interesante y barata, ya que estábamos en la etapa final del camino y nos faltaban horas. Además, había discrepancias: unos querían hacerlo en helicóptero, otros en bus y algunos como yo que me planteaba no hacerlo porque me parecía abusivo.

Sin tener nada claro nos volvimos al coche en busca de un sitio para dormir. El más cercano a más de una hora de camino ya que el resto estaba lleno. A los pocos minutos vemos un rancho y decidimos parar para tomar una cerveza y relajarnos. Y EUREKA, tienen habitación. Es un rancho con sus caballos y sus propietarios vestidos de cowboy. Incluso nos imaginábamos como por la noche Casey, el country man que tocaba la armónica y la guitarra en medio de la hoguera nos ofrecía mellows para quemar bajo las estrellas.
Tiene dos habitaciones donde cabemos los 8 y encima si queremos tienen 2 helicópteros esperando para ver la puesta de sol desde el gran cañón. Negociamos a la baja aún sabiendo que teníamos todas las de perder. Y al final, aceptaron y pagamos lo mismo por noche + cena + desayuno + helicóptero que solo por el helicóptero en los más de 50 folletos que habíamos visto. Otra vez la fortuna nos sonreía y algunos ya empezábamos a sospechar que tanta eso no podía ser real. Aún así, no teníamos tiempo para darle vueltas, así que de un salto nos metimos en el helicóptero.

Y fue una sensación increíble, a pesar de que el material gráfico no fue el deseado, siempre quedará en nuestra retina el momento en que el pájaro azul (para utilizar lenguaje indio) se elevó y bajó adentrándose en ese capricho de la naturaleza que alguien decidió llamar cañón, mientras a nuestras espaldas el sol chocaba con las montañas del oeste. Todavía hoy, casi una semana más tarde, se me pone la piel de gallina al recordarlo. Y eso que yo no quería hacerlo…

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«Lo que pasa en Vegas, se queda en Vegas»

Las Vegas es una locura. Es una ciudad construida en medio del desierto con Casinos y strip clubs abiertos 24 horas. Puedes ver una montaña rusa en el ático de un hotel, la Torre Eiffel, el skyline de Nueva York o las pirámides de Luxor. Todo en 15 kilometros, que es lo que mide la Strip Street.

Y eso es todo. Bueno también puedes ir de compras ya que los impuestos son más bajos que en el resto de Estados. Pero me refiero a que no os voy a poder contar nada más porque cuando entras en Nevada tienes que firmar un contrato moral que te imposibilita explicar lo que pasa en Vegas. Eso sí, os diré que las 3 primeras horas han sido las más intensas de mis 10 meses de viaje y que a pesar de que no aposté ni 1$ me llevé 100$. Y por si fuera poco, la fortuna nos sonrió ya que por un error del Hotel nos dieron la habitación más lujos del Imperail Palace, la Penthouse. Y aunque salvando las distancias me creo que lo de Resacón en Las Vegas pueda pasar.

Aquí el vídeo de la película: Hangover

Este estado, el de California es increíble. Uno es capaz de pasar de un paisaje nevado con cascadas de más de 180 metros al punto terrestre más bajo sobre el nivel del mar, (85.5 metros) y a unos 50º C.

Yosemite es uno de los parques naturales más famosos del país, es por ello que el fin de semana se llena y a pesar de su inmensidad, el alojamiento sin reserva y para 8 fue imposible. Como alternativa está Oakhurst y Groveland (con el bar más antiguo de California). Además, éste último pueblo se ha reservado un hueco en nuestro corazón, justo al lado de Sri Lanka. El Valle de Yosemite, que es lo que nosotros visitamos es un 5% del parque y en 2 días no da casi tiempo de ver nada pero a grandes rasgos mi recomendación es: Mariposa con las Secuoyas (árboles milenarios y enormes), Glacier Point, Swinging Bridge, buscar alojamiento en Yosemite Village y al día siguiente Toulumne Meadows, Olmstead Point y bañito en el Tenaya Lake. Noche en Groveland.

Y después de haber subido hasta 2.600 metros vamos al punto terrestre más bajo de la tierra. Las carreteras son increíblemente largas. De videoclip, de hecho aprovecho la ocasión para informaros de que en breve publicaremos la portada de nuestro primer y último álbum «The Fattyfaces» que fue tomada en una de esas carreteras. El making of me lo confiscaron. La mayoría del trayecto lo pasas a más de 40º C y hay puntos en los que sobrepasas los 50. Y a pesar del calor sofocante, hicimos la prueba del huevo y no, no funcionó, es un mito. Muy recomendable la para en Keeler, el verdadero pueblo fantasma.

Y de Death Valley, que hace honor a su nombre nos fuimos a Las Vegas, que ya os adelanto que también hace honor a su reputación, pero eso es otra historia.

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San Francisco, Gay Parade & homeless

SF. A pesar de que la puerta de entrada para la mayoría de personas es por Los Angeles, lo cierto es que San Francisco es la ciudad más movida de la costa Oeste. Es una ciudad que todos conocemos a través de películas y en la que los casi 4 días que hemos estado no han sido suficientes para disfrutarla entera. Aún así, hemos ido al Golden Gate, Coit Tower, Alamo Square, Pier 39, Castro, China Town y todos los puntos de interés posible. Y por una vez, el clima no nos ha ayudado ya que un día nos diluvió y el resto ha hecho frío, pero no nos quejamos de la fortuna ya que hasta el momento ha estado de nuestro lado.

Gay Parade. Casualidades de la vida, llegamos el día que terminaba la Gay Parade, posiblemente el evento Gay más masivo del mundo, y es que SF es una de las ciudades más tolerantes con el colectivo gay y calles como Castro se abarrotan de banderas rainbow. Cogimos el final de fiesta, pero fue suficiente para hacernos una idea de lo que supone para la ciudad.

Homeless. Es sin duda, la ciudad con más homeless en la que he estado. Está lleno. Al principio choca y genera cierta inseguridad ya que se acercan pidiéndote dinero abiertamente para alcohol, pero la realidad es que son muy pocos los casos en los que hay problemas y es muy curioso ver cómo los habitantes de SF conviven en harmonía con sus homeless.

Ahora, rumbo a Yosemite.

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Living California

Ya estoy en California. Yo, 8 amigos y nuestro nuevo medio de transporte.

Empezamos en Los Angeles y de ahí subimos por la West Coast con parada en Santa Barbara donde se celebraba la fiesta del solsticio de verano con una rave en toda regla. De ahí, subimos hasta San Luís Obispo para pasar la noche.

Y de ahí subir la Big Sur, una de las mejores rutas en carretera hasta San Francisco donde coincidimos con la última noche de la Gay Parade.

Está yendo tan bien que no tengo mucho tiempo para escribir pero os puedo asegurar que es la ostia.

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Sant Joan, la noche más corta del año?

Pues no precisamente para mí.

Esto de los cambios horarios me tiene fascinado. Ya en Rusia tuve la experiencia de cambiar hasta 3 veces la hora de mi reloj mientras circulaba con el Transiberiano. Aunque lo de este 23 de junio se supera.

Entre Fiji y Los Angeles hay una diferencia horaria de 19 horas, por lo que yo cogeré el avión el día 23 de junio a las 22:00 (hora Fiji) y aterrizaré en Los Angeles el día 23 de junio a las 13:00 (hora Los Angeles). Es decir viviré dos noches de Sant Joan, la que para mí es la noche más especial del año. Una en Fiji (sobrevolando el Pacífico) y la otra en California. Además la última con la compañía de muy buenos amigos y de mi hermano.

Espero que vosotros, disfrutéis del solsticio de verano. Y como se dice en mi tierra: Bona revetlla, molts petards i molta coca!

PD: si algún graciosillo se le ocurre hacer alguna referencia a Lost, deciros que la compañía es Air Pacific y no Oceanic Airlines. Es Nadi y no Sidney. Y que si por casualidad en el avión me encuentro un gordo, un paralítico, un borracho, un macarra y una presidiaria, el avión lo cogerá quién yo me sé. He dicho!